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20.09.2010 00:00:00 | Caza |

TRES ARROYOS - Buenos Aires

LA PALOMA ya es una GRAVE AMENAZA para el campo de la zona, el verano pasado provocó pérdidas de entre 300 y 1000 kilos por hectárea en lotes de girasol cercanos al Vivero de Claromecó.

2010-09-20 | De cara al ciclo 2010/2011, hay muchas más palomas y podrían nuevamente generar serias dificultades, incluso en otros cultivos y en un área del distrito más amplia. Especialistas, productores y autoridades describieron la magnitud de una situación que dejó de ser exclusiva de la franja costera. La preocupación abarca a diversas provincias del país

* Identificada como el símbolo de la paz, la paloma es bien vista por la gran mayoría de los mortales. Marketineramente tiene una imagen muy fuerte y casi que la deja a salvo de todas las críticas.
* La paloma no tiene casi enemigos naturales y para realizar un control de la plaga habría que focalizarse en su alimento. En la medida que tenga qué comer, continuará aumentando su población incluso en invierno.
* Es un ave granívora y tiene predilección por el girasol y el sorgo, en ese orden. Y esta región es el corazón girasolero del país, característica que se potenció con el permanente avance de la soja en el resto de las zonas productivas. Si bien la campaña pasada atacó a la torta del girasol, hay antecedentes que indican que puede comérselo recién sembrado.
* No existe un control efectivo directo como para cualquier otra plaga. No hay un "avicida" capaz de matar solamente palomas. El veneno que debería utilizarse acabaría también con otras especies, por lo cual no hay producto habilitado por el Senasa para tal fin.
* La paloma puede moverse en bandada hasta 500 kilómetros buscando comida, y diariamente desde su nido, recorrer entre 50 y 60 kilómetros. Esto quiere decir que ya no es sólo un problema de los campos cercanos a la Estación Forestal de Claromecó.
* Los frigoríficos que manifestaron interés en comprar las palomas para exportar su carne a Europa y así tramitar la habilitación de la caza comercial nunca lo pusieron por escrito tal solicita el Ministerio de Asuntos Agrarios de la provincia. De modo que no se puede habilitar una actividad comercial que no tenga un interesado formal en adquirir el producido.

Con lo escrito en el arranque del informe queda claro que la paloma tiene potencial para transformarse en una plaga perfecta, casi invencible en la zona. Su poder de fuego ya lo mostró entre febrero y marzo de este año, cuando en los lotes cercanos al vivero de Claromecó sembrados con girasol llegó a provocar pérdidas de entre 300 y 1000 kilos por hectárea. Traducidos en plata -para que el ser urbano tome dimensión del daño- se estimó que los productores afectados dejaron de cosechar entre 40.000 y 55.000 pesos, con lo cual terminaron con los números en rojo.
Con tremendo antecedente, de cara al ciclo 2010/11 la amenaza de un nuevo ataque por parte de las palomas se da por descontado. La principal razón es que hay muchas más que el año pasado. "Arranca una campaña distinta porque el problema de instalación y difusión de la plaga ya lo tenemos mucho más avanzado. Estamos ante un problema muy serio, y a nivel nacional, porque ya no es sólo del productor girasolero", explicó el ingeniero agrónomo Fernando Langoni, contratado por el Ministerio de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires para ocuparse a nivel local del tema. "Es una plaga complicada porque para combatirla no existe una única solución sino un paquete de medidas", agregó.

Problemón
Durante la charla con LA VOZ DEL PUEBLO, Langoni se esforzó por dejar en claro que la paloma se transformó en un problema serio y de compleja resolución para el agro. "En el Congreso anual de la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR), se le dedicó un día completo al tema. Y ahí tomamos real dimensión de lo que es el problema en Chaco, Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero y La Pampa", comentó. Tal es así que se formó una comisión nacional para recabar información, analizar alternativas y destinar fondos para combatir la plaga, en un procedimiento similar que la provincia de Buenos Aires está haciendo con la tucura.
"Ahí nos enteramos, por ejemplo, que en Chaco está tan difundida la plaga que la paloma hace el nido directamente en el entresurco del girasol sembrado. Y que en La Pampa, donde el cultivo fue desplazado por la soja hacia el oeste, en el límite con el monte, las evaluaciones de erradicación se hacen por tonelada de nido por hectárea", explicó Langoni.
Llevando el tema al terreno local, el técnico aporta datos para fortalecer la idea de que la paloma dejó de ser un problema de la franja costera. "Puede moverse en bandada 500 kilómetros buscando comida, y diariamente puede hacerlo hasta 60 kilómetros. El cálculo es muy sencillo: si uno toma la ruta 73 (Tres Arroyos-Claromecó), la 72 (del cruce de San Francisco hasta Energía) y la 228, debemos estar en los 60 kilómetros de distancia del mar. Con un vivero en Claromecó, otra estación forestal en Orense, más otra en el Balneario San Cayetano... Es decir, toda la costa con mucha forestación, agregándole los montes internos. Estamos en las distancias que el ave puede moverse para buscar alimento. Y podemos ampliar el área unos 20 kilómetros más hasta San Mayol o El Carretero", relató. "En definitiva, el problema de infectación es serio, y no a nivel de la costa como fue el verano pasado, sino de toda la zona girasolera", agregó.
El secretario de Producción, Guillermo Salim, también advirtió la dimensión del inconveniente. "El problema es serio porque las palomas van cambiando de lugar. En el verano estaban localizadas sólo en la costa, y hoy nos llaman productores de San Francisco, del monte de Guisasola, del Hueso Clavado... Ojo, que puede recorrer todo el partido de Tres Arroyos buscando comida", avisó el funcionario.
Incluso, Salim mencionó que el tema lo tiene muy preocupado al intendente Carlos Sánchez, quien ya le ha informado al ministro de Asuntos Agrarios Ariel Franetovich de la situación. "Sánchez le manifestó a Franetovich que había que empezar a trabajar con la paloma tal se lo está haciendo con la tucura", aseguró el secretario de Producción.

Paliativos
Teniendo en cuenta que no se pueden utilizar cebaderos tóxicos para envenenar las palomas porque se terminaría afectando a otras especies, controlar el accionar de la plaga no es tarea sencilla porque no hay una única solución. "Por un lado está la posibilidad de sembrar girasol confitero, que se supone que por tener una semilla más grande no sería tan atacado. Por otro, desde hace algunas semanas se registró en el Senasa un repelente, que habría que aplicarlo con un desecante (le corta el ciclo al cultivo) para adelantar la cosecha. Y después están los aspectos de manejo: la recomendación es regular bien la cosechadora para que no queden granos en el rastrojo", describió Langoni.
Aunque las tres cuestiones mencionadas tienen sus pero, reconocidas por el propio ingeniero. No está comprobado que la paloma no coma girasol confitero. Hay testimonios de productores que en la campaña pasada sufrieron ataques en girasoles que todavía estaban verdes. Hoy un altísimo porcentaje de girasol que se implanta se hace en siembra directa, sistema de labranza conservacionista en el que no se remueve la tierra sino que los residuos de la cosecha quedan en superficie. Eso quiere decir que los muchos o pocos kilos de girasol que no levanta la cosechadora quedan en el suelo, y se transforman en alimento. En lo relacionado al repelente, en tanto, los resultados son una incógnita.
"A decir verdad, los libros y los técnicos indican que si hay pocos girasoles para comer y existe una superpoblación de palomas, es difícil frenar el ataque, ni con el repelente ni con lo que sea", reconoció Langoni.
A eso hay que sumarle que desde hace varios meses se está trabajando por lograr una alternativa que no tiene que ver con cuestiones agronómicas. Se trata de la habilitación de la caza comercial o el permiso por parte de la provincia de la captura de la paloma. El ingeniero manifestó que "la idea era que los mismos cazadores que están habilitados para la caza de liebres mataran las palomas, ya que los frigoríficos interesados en comprarlas también son lo que adquieren las liebres. Pero todavía está frenado porque estos frigoríficos no le expresaron por escrito al Ministerio su interés comercial. Y sin eso no se puede habilitar la caza comercial".
Y en referencia a esta cuestión, Salim explicó que "aparentemente el ministro firmará la resolución para autorizar la captura, con lo cual vos podés atraparla con jaulas y circular con palomas en la camioneta y que la policía no te infraccione". El funcionario, comentó que Sánchez está haciendo gestiones con Franetovich para acelerar la firma de esa resolución, que ayudará para ir bajando la población de palomas.
Mientras está la duda cruel de qué pasará con los cultivos de fina -porque no se sabe si las palomas atacarán a las cebadas-, o qué ocurrirá en el verano al reducirse en la costa la cantidad de girasol sembrado. Teniendo en cuenta que es prácticamente imposible que se declare plaga nacional al símbolo de la paz, es imperioso encontrar alternativas para comenzar a achicar la población de palomas. Y en ese contexto, la apuesta de muchos productores es volcarse a la soja, cultivo que no sería afectado por la plaga perfecta.